12 de octubre de 2026 – La Audiencia de Gipuzkoa considera probado que la acusada obtuvo transferencias, retiró dinero sin permiso y recibió la mitad de una vivienda durante una relación fingida.
Un hombre de 82 años conoció a una mujer en un restaurante de Bruselas cuando llevaba tres años viudo. Había pasado más de seis décadas casado y la posibilidad de volver a compartir su vida le hizo confiar en una relación que, según ha concluido la Audiencia de Gipuzkoa, ella fingió para obtener dinero.
El encuentro tuvo lugar el 25 de enero de 2022. La mujer le pidió clases de guitarra, quedaron para comer al día siguiente y hablaron de mudarse juntos a España. Aunque personas de su entorno le advirtieron de que la situación era extraña, él explicó en el juicio por qué quiso seguir adelante: «La soledad no me gusta».
Durante casi dos años, las entregas de dinero y la cesión de una vivienda acabaron sumando un perjuicio de 397.205 euros, según la sentencia. La Audiencia la ha condenado a cuatro años de prisión por un delito continuado de estafa agravada por la cuantía y ha ordenado restituir la mitad del piso que recibió.
Los pagos y la vivienda
Según recoge La Voz de Galicia, ambos se instalaron en San Sebastián pocos meses después de conocerse. El hombre compró allí una vivienda en junio de 2022 por 264.119 euros y, persuadido por ella, le donó la mitad del inmueble, valorada en 132.055 euros. La idea inicial de dejarle esa parte en herencia quedó sustituida por una cesión inmediata.
La mujer le dijo después que necesitaba dinero para comprar una casa en Rumanía para su madre y que el inmueble acabaría perteneciendo a él. Con esa promesa recibió cuatro transferencias por un total de 233.500 euros entre noviembre de 2022 y septiembre de 2023. La Audiencia entiende que esas entregas formaron parte de una estafa del amor basada en la relación sentimental que la acusada le hizo creer que mantenían.
Él continuaba pensando que podrían vivir juntos. En su declaración reconoció que la relación no había sido como esperaba, pero explicó por qué había confiado en aquel futuro: «Yo quise creer que había tenido mucha suerte». Entretanto, la mujer pasaba temporadas fuera y seguía solicitándole cantidades por distintos motivos, entre ellos supuestos gastos de una vivienda.
Las pruebas y la condena
Las dudas aumentaron cuando el hombre echó en falta su tarjeta bancaria y recibió una advertencia de su asesor sobre la disminución de sus ahorros. La Audiencia atribuye a la acusada 63 retiradas de efectivo sin su consentimiento entre enero de 2023 y febrero de 2024, por 21.770 euros. Esas retiradas de efectivo se añadieron a las transferencias y a la donación del inmueble.
La defensa sostuvo que el hombre había entregado voluntariamente tanto el dinero como la mitad del piso para ayudarla. Los magistrados rechazaron esa explicación: consideraron que la voluntad de entregar los bienes se había formado a partir del engaño sobre la relación y el proyecto de vida en común. Para llegar a esa conclusión valoraron su testimonio junto a las operaciones bancarias, la escritura de la vivienda y los informes periciales.
Los especialistas apreciaron que el perjudicado conservaba sus capacidades cognitivas, aunque era vulnerable en decisiones económicas ligadas al afecto. La sentencia impone a la mujer cuatro años de prisión y una multa de doce meses; además, deberá indemnizarlo con 265.150 euros, más gastos notariales e intereses, y devolverle la mitad de la vivienda que había recibido.
