Nuevo frente para Santander UK por una cuenta de una empresa ligada al régimen iraní

5 de febrero de 2024 – El diario FT ha publicado que varias compañías sancionadas por EEUU usaron empresas pantalla con cuentas en Lloyds y en la filial británica del banco español.

Banco Santander tiene desde ayer por la noche un frente abierto en Reino Unido, después de que el diario Financial Times publicase que varias compañías iraníes sancionadas por EEUU usaron empresas pantalla británicas para operar en el país. Para ello, se valieron de sendos testaferros que abrieron cuentas bancarias en Lloyds y en el banco español, lo que hace que la entidad presidida por Ana Botín caiga este lunes un 3% en la apertura del Ibex 35.

La investigación del diario británico sitúa a Petrochemical Commercial Company (PCC), una empresa pública iraní sancionada desde noviembre de 2018 por EEUU, en el centro de un entramado corporativo acusado de canalizar dinero hacia la Guardia Revolucionaria de Irán y de colaborar con agencias de inteligencia rusa que estarían dando soporte a milicias proiraníes en Oriente Próximo.

PCC tiene una filial en Reino Unido llamada PCC UK que, a su vez, poseía en secreto dos compañías: Aria Associates y Pisco UK. La primera abrió una cuenta con Lloyds. La segunda, con Santander UK. Ambas lo hicieron a través de personas que ejercían de hombres de paja y las entidades han asegurado que cumplen con las obligaciones de prevención de blanqueo de capitales y financiación del terrorismo y que notifican a las autoridades cuando detectan algún tipo de violación.

En el caso del banco español, se trata de Abdollah-Siauash Fahimi, que aparece en el registro mercantil británico como accionista único de Pisco UK, pero que tenía un contrato privado en el que certificaba que solo ostentaba los poderes en representación de PCC UK, según la investigación del FT.

Las cuentas de la empresa, consultadas por El Confidencial, muestran un nivel de actividad marginal a cierre de año. A 31 de enero de 2023, mantenía 5.962 libras en sus cuentas y un año antes, un importe negativo de 1.911 libras. El capital y las reservas ascendían a 978 libras. Esa cuenta ya habría sido cerrada por Banco Santander, según informa el diario británico.

Las relaciones del sector financiero con Irán han estado bajo el foco de los reguladores y supervisores internacionales desde hace años, en especial por parte de la SEC, el supervisor de los mercados de Estados Unidos. Este organismo obliga a informar de cualquier relación directa o indirecta con clientes iraníes, ante la presión internacional para cercar a este país de Oriente Medio ante su programa nuclear.

Entidades bancarias como Standard Chartered o Unicredit han recibido sanciones de EEUU superiores a los 1.000 millones de dólares por violar de forma sistemática el régimen de sanciones impuesto por Washington. Con la información disponible actualmente, el nivel de implicación de Santander UK en la trama corporativa de Irán en Reino Unido parece algo más puntual.

El FT cita en su artículo a varios políticos británicos mostrando su preocupación por los hechos. Alicia Kearns, presidenta del Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento británico, asegura que la investigación confirma la necesidad de tomar medidas más firmes contra las operaciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) en el Reino Unido.

Y, por otro lado, Liam Byrne, presidente del Comité de Empresas y Comercio del Parlamento, afirma que este caso revela el fracaso de la coordinación con países aliados para detener la financiación del régimen iraní.

Blanqueo de capitales

A Santander se le abre este frente apenas un año después de pactar una multa millonaria con el regulador británico, FCA. La entidad presidida por Ana Botín aceptó las conclusiones de una investigación civil de la Financial Conduct Authority sobre controles de blanqueo de capitales por hechos que ocurrieron entre 2012 y 2017.

La investigación se centró en los controles y gestión de los clientes del segmento de autónomos de mayor riesgo y su sistema de transferencias, entre los que se incluyen los llamados money service businesses (MSB). La investigación no derivó en ningún frente penal, ni para empleados ni para los propios clientes.

«La mala gestión de Santander de sus sistemas antiblanqueo de capitales y sus inadecuados intentos para solucionar el problema crearon un riesgo severo y prolongado de blanqueo de capitales», afirmó Mark Steward, de la FCA, en el comunicado de este organismo.

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