La banca estrecha el cerco sobre el blanqueo en el combustible y acelera el bloqueo de cuentas corrientes: «No podéis aportar nada, es sectorial»

17 de junio de 2024 – Las entidades refuerzan sus barreras al calor del nuevo marco legal aprobado por el Gobierno para frenar el milmillonario fraude fiscal en la venta de hidrocarburos.

«El gato ha salido por fin a cazar ratones». Es la metáfora que emplea un portavoz del sector de los hidrocarburos para aludir a la renovada persecución de la Agencia Tributaria contra el fraude fiscal en la venta de hidrocarburos. La evasión de impuesto en la compraventa de carburante se ha disparado a niveles históricos en los últimos meses hasta rozar los 1.000 millones de euros anuales de agujero a las arcas públicas.

Al calor de un nuevo cerco regulatorio y de la cruzada de las autoridades tributarias, también la banca tradicional ha reforzado sus barreras y ha acelerado el bloqueo de cuentas corrientes a los operadores.

Si bien la relación de los intermediarios comerciales del carburante con las entidades financieras siempre ha sido complicada, en el último año y medio y en especial en los últimos meses, los obstáculos que encaran estas compañías para acceder a los servicios de las entidades han aumentado de forma significativa, según relatan a EL MUNDO varios afectados.

«El primero en cerrarnos la cuenta fue Banco Santander. Lo hizo sin previo aviso y sin dar explicaciones. La historia se repitió en BBVA. Esa vez, cuando preguntamos en la gestora nos dijeron que éramos un sector non grato», así arranca el relato de M.S., quien asegura que hasta hace poco iban «saltando de un banco a otro», pero desde hace un año todas las grandes entidades, «Bankinter, Unicaja y CaixaBank», les han cerrado la puerta. «Las nuestras no son empresas de nueva creación, fueron constituidas hace 34, 20 y 15 años, tienen un histórico», enfatiza.

Los años 2022 y 2023 fueron récord en defraudación en el sector, en el marco del descontrol de precios energéticos y de las sanciones comunitarias a la importación de carburante ruso, que han generado desequilibrios en el mercado europeo, pues el veto no ha impedido el flujo del producto con sello de Moscú.

No en vano, el plan de actividades de la Agencia Tributaria para 2024 hace especial énfasis en este problema y alude directamente a la supervisión de cuentas corrientes, mediante el análisis «más ágil y certero del origen y destino de los fondos de las cuentas bancarias», una información clave quelas entidades deben reportar al órgano fiscal y que allana el camino a «la investigación de fraudes complejos».

Desde Banco Santander explican que, normalmente, la entidad toma decisiones en cualquier sector ante situaciones de «potencial evasión fiscal». «Este sector tradicionalmente tiene más casos de estos», aseveran desde la entidad cántabra, aunque indican que no les consta que actualmente haya más actividad de bloqueo.

«Con los hidrocarburos, o lo vemos muy claro, o no queremos saber nada», reconoce un responsable de riesgos de otro de los bancos del Ibex 35, que sí admite que la escalada del fraude en la venta de hidrocarburos ha cambiado la percepción del grupo respecto al riesgo reputacional que supone para la entidad la relación comercial con operadores del sector.

La precaución a la que alude la última fuente explica la fórmula casi sistemática de los bloqueos, como reflejan las respuestas a dos empresas afectadas por parte de dos entidades de la banca mediana, a las que ha tenido acceso este diario. «No se puede aportar nada, es un tema de sector», reza el primer correo. «No podemos atender este sector por política de la entidad», zanja el segundo.

«Están matando moscas a cañonazos», insiste el abogado Carlos Babot Horcajadas, del bufete Babot-Aranguren Asociados, especializado en impuestos especiales. «Las entidades, lejos de centrar su actuación en ciertas empresas fraudulentas, que son fáciles de localizar para cualquiera que se mueva en el sector, han optado por dejar inoperativos cientos de empresas», denuncia.

NUEVAS REGLAS DEL JUEGO

La reforzada supervisión a los operadores de hidrocarburos desde todos los ángulos tiene mucho que ver con la entrada en vigor, a finales de marzo, del ajuste regulatorio más importante que ha vivido el sector en España de la última década. El cambio ha reabierto el debate institucional sobre el control del fraude, al prohibir la venta de combustible de un distribuidor minorista a otro. El Gobierno ha revertido así la tendencia de liberalización del sector iniciada en 2015, en aras de una mayor competencia y una mejora de los precios del consumidor.

En el prólogo del real decreto se admite que en la práctica esta apertura ha sido fallida, ya que ha tenido «el efecto contrario» debido a que ciertas empresas han empleado este margen a la venta minorista de forma «fraudulenta» eludiendo sus responsabilidades. Desde abril, el intercambio comercial del producto no puede hacerse entre dos minoristas, lo que acorta la cadena y, por tanto, las opciones de evasión fiscal.

Ante estos intermediarios, algunas entidades están tomando medidas de precaución intermedias sin llegar al bloqueo de cuentas corrientes. Según un testimonio, en una de las grandes entidades del Selectivo español decidieron no ingresarles ningún dinero hasta que no lo justificaran con una factura. «Todas las mañanas teníamos que hacer puzzles e ir presentando, uno a uno, los recibos en función de los importes pendientes de ingreso», rememora M.S.

El cambio de reglas del juego ha empujado a decenas de compañías, en su mayoría microempresas, que antes compraban físicamente el producto para venderlo a otros minoristas, a repensar su operativa, incluso, a cambiar su objeto social.

Muchas firmas se han transformado en comisionistas para sortear el veto gubernamental. A priori, no facturan el producto en sí, sino la comisión que cobran por poner en contacto a vendedor y comprador. Es el caso de S.I., quien también asegura haber sufrido sucesivos bloqueos de cuentas en las principales entidades españolas. Su última opción ha sido Evo banco, una entidad digital de las conocidas como neobancos, a los que están recurriendo muchos de los operadores de gasolina y diésel expulsados del circuito de la banca tradicional. Admite que el sector es «muy sensible al blanqueo de capitales», pero defiende que siempre se ha ofrecido a enseñar sus facturas y que nunca ha recibido un aviso de Hacienda.

Aunque empresas que ahora se enmarcan en este perfil insisten en que hay mercado para los comisionistas, «siempre y cuando no eleves demasiado el precio final», distintas fuentes del sector cuestionan este modelo de negocio, pues dudan de que a un producto como el combustible, donde los márgenes ya son extremadamente ajustados dada la fuerte competencia, pueda soportar ningún tipo de comisión.

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