El precio de la vivienda en Bagdad se dispara impulsado por el blanqueo de dinero

4 de enero de 2023 – Casado y con un hijo, Youssef Ahmed todavía vive en casa de sus padres. A sus 29 años, este habitante de Bagdad ya ha perdido la esperanza de poder comprar su propio apartamento ante el encarecimiento de precios en la capital iraquí.

Entre una planificación inadecuada y la especulación alimentada por el blanqueo en uno de los países más corruptos del mundo, convertirse en propietario se ha convertido en un sueño remoto para gran parte de la clase media.

En los últimos años, la metrópolis de nueve millones de habitantes encontró cierta estabilidad y en su horizonte empezaron a emerger rutilantes torres de inmuebles.

Impulsado por un aumento de la demanda, el precio del metro cuadrado superó en algunos barrios los 8.000 dólares, cuando el salario medio oscila entre los 400 o los 500 dólares.

«Incluso si tus ingresos aumentan, nunca será al nivel de los precios exorbitantes de las casas o los terrenos», dice Ahmed, que trabaja en el sector de las telecomunicaciones.

Aunque dispone de un cómodo salario de 1.000 dólares mensuales, ni siquiera con un préstamo bancario podría comprar una vivienda para su mujer y su hijo de cinco años porque «las tasas de interés son elevadas», entre el 5 y el 10% actualmente.

Y «si nos alejamos del centro, hay el problema del transporte, e incluso así, los precios no bajan tanto», continúa.

«Lo he reflexionado mucho. No hay solución», lamenta.

«Aumento descomunal de precios»

Tras la invasión estadounidense de 2003 que derrocó a Sadam Husein y llevó a un periodo sangriento de guerra civil y yihadismo, particulares e inversores prefirieron a menudo invertir en el Kurdistán autónomo (norte), relativamente a salvo de la violencia, o en el extranjero, habitualmente en Turquía.

Pero ahora que cierta normalidad parece haberse instalado en Bagdad, los precios inmobiliarios se dispararon.

En el barrio de comercios de Karrada, donde viejas y arruinadas casas de ladrillo conviven con relucientes pisos nuevos, el precio del metro cuadrado, antes en «1.200 o 1.700 dólares, llega ahora a 3.000 dólares» o incluso 5.000, indica Samer al-Khafagi, agente inmobiliario desde hace ocho años.

«El mercado está en crecimiento» y la tendencia se ha acelerado desde hace un año, asegura.

La impresión es la misma en el distrito vecino de Jadriya, muy codiciado entre la nueva élite política y económica del país.

Allí el metro cuadrado se vende a 4.000 dólares y puede llegar a 8.000 dólares para uso comercial, según el agente Husein al Safar, que confirma una «fuerte demanda inmobiliaria» y un «aumento descomunal de los precios».

Además, el sector atrae el blanqueo de capitales: un bien inmobiliario comprado con fondos fraudulentos puede ser revendido con un contrato en regla que le otorgue un aire de respetabilidad al dinero sucio.

Como el sistema bancario está todavía poco desarrollado -solo uno de cada diez iraquíes dispone de cuenta bancaria según el Banco Mundial-, «las transacciones inmobiliarias se hacen en efectivo», dice el economista Ali al Rawi.

Es una forma de «esconder fácil y rápidamente el dinero en terrenos e inmuebles», agrega.

«Mafias y blanqueo»

El fenómeno quedó retratado recientemente en un enésimo escándalo de corrupción, cuando el Estado reveló que había descubierto un desvío de 2.500 millones de dólares de las finanzas públicas.

Sin embargo, el primer ministro, Mohamed Chia al Sudani, explicó que la restitución de los fondos era complicada porque el dinero se destinó a «la compra de importantes bienes inmobiliarios en barrios prestigiosos de Bagdad».

«El aumento de los precios inmobiliarios no está vinculado al mercado, está relacionado con las mafias y el blanqueo de dinero», asegura sin ambages Mohamed al Rabie, responsable de comunicación de la alcaldía de Bagdad.

También reconoce fallos en «la mala planificación» de los gobiernos precedentes en relación a «la inversión en vivienda» y a políticas públicas que «no aportaron nada a los funcionarios o a los pobres».

El gobierno de Sudani señaló recientemente su voluntad de construir viviendas a bajo precio destinadas a las clases más pobres.

Pero mientras, un millón de personas viven en viviendas precarias e informales en Bagdad.

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