El papel de España en el futuro diseño de AMLA, la nueva autoridad europea antiblanqueo

7 de junio de 2024 – Tanto el sector público como el privado tienen mucho que ganar ya que reducirá los riesgos de que se desestabilicen las instituciones financieras y los mercados.

Tras el duelo por asumir que la sede de la nueva autoridad antiblanqueo no estará en Madrid, los diseñadores comienzan sus trabajos para lograr el éxito del nuevo organismo. El pasado 22 de febrero se confirmaron los peores presagios: pese a la fortaleza de su candidatura, Madrid no albergaría la sede de la Anti Money Laundering Authority (AMLA), que pasaría a instalarse en Frankfurt. En lugar de llorar por la leche derramada, es el momento de plantear cómo España puede contribuir mejor al diseño de la nueva autoridad.

Despejada la incógnita de la sede, quedaba libre el camino para diseñar AMLA. Con este fin, se ha constituido en Bruselas el Grupo de Trabajo (Task Force) para AMLA, con el que Europa quiere garantizar que ningún Estado miembro desafinará en su lucha orquestada contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.

Desde 1991, Europa ha llevado a cabo esta labor de coordinación a través de directivas. Inspirándose en los estándares que marca GAFI, la organización internacional en la materia, el espacio europeo siempre ha presumido de ser una región armonizada en la que la integridad del sistema financiero estaba garantizada.

Pero este sistema, muy útil hasta ahora, se ha desbordado, y ya no da más de sí. Con frecuencia, los Estados implementan las directivas contra el blanqueo de manera desigual, generando la percepción de que blanquear (o prevenir el blanqueo con rigor) puede resultar más caro en un Estado miembro que en otro. Esto resulta especialmente disfuncional cuando afecta a entidades financieras transfronterizas, con presencia en varios Estados miembros.

AMLA nace con la vocación de corregir estos desajustes, actuando con competencias supervisoras, regulatorias y de coordinación entre los Estados Miembros. Y en este proceso, como veremos, España tiene mucho que aportar.

La potente candidatura de Madrid reconoció a España como uno de los países que mejor lucha contra el blanqueo de capitales a nivel mundial. Los evaluadores internacionales, destacan la solidez de nuestro marco supervisor, la calidad de nuestra inteligencia financiera, y el compromiso público-privado en la implementación de medidas preventivas.

Casualidad o no, AMLA replica el modelo supervisor español, ya que aglutina en una misma autoridad las funciones supervisoras y las de inteligencia financiera. En nuestro país, ambas funciones son competencia del Sepblac quien, de nuevo igual que AMLA, puede supervisar en materia de blanqueo tanto a sujetos financieros (bancos, entidades de valores, de seguros…) como a no financieros (inmobiliarias, notarios, o joyeros) entre otros muchos).

Esta supervisión que llevará a cabo AMLA será tanto directa como indirecta.

Directa, porque tendrá facultades para supervisar sin intermediarios a más de 40 entidades y grupos financieros, incluidos los proveedores de servicios de criptoactivos. Los criterios para seleccionar a los “agraciados” se basarán en dos aspectos: la transnacionalidad de las entidades y su elevado riesgo. En este punto, la experiencia española supervisando potentes grupos financieros con presencia internacional será un valioso elemento del que podrá servirse AMLA para desarrollar su mandato.

Por otro lado, la supervisión indirecta permitirá a la nueva autoridad revisar la labor de los supervisores nacionales en su función de controlar al sector privado. De este modo, se garantiza la homogeneidad en la supervisión de las entidades que AMLA no puede vigilar de manera directa.

En uno y otro caso será fundamental la definición por parte de AMLA de estándares comúnmente aceptados para luchar contra la criminalidad financiera, garantizando así el ansiado marco de igualdad entre socios comunitarios.

Finalmente, AMLA se ocupará de coordinar a las unidades de inteligencia financiera de los Estados miembros, promoviendo análisis conjuntos que den una respuesta ágil y coordinada a amenazas transfronterizas. La experiencia del Sepblac en este ámbito (reconocida internacionalmente como una de las Unidades de Inteligencia Financieras más sólidas del mundo) tiene mucho que ofrecer en esta materia.

Por todo ello, aunque no sea como anfitriona, la contribución de España al diseño de AMLA atesora un enorme valor. El modelo español se ha basado en la fluida coordinación institucional y la calidad de su inteligencia financiera. Elevar esos logros a nivel europeo será un juego en el que todos, tanto el sector público como el privado, tenemos mucho que ganar, ya que reducirá el riesgo de escándalos de blanqueo de capitales que desestabilicen las instituciones financieras y los mercados.

Así, en un contexto en el que se hace cada vez más necesario reforzar el papel de la Unión Europea para responder a amenazas globales, AMLA nos dotará de un sistema europeo más fuerte para combatir la utilización del sistema financiero con fines ilícitos.

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