El narco acusado de blanqueo alega que el dinero venía de una «fructífera» empresa de autolavado

19 de abril de 2024 – Lejos de lo que reflejan los informes de Hacienda, ‘el Sevilla’ y su familia defienden que los negocios familiares eran una «mina de oro» y daban trabajo a una treintena de empleados.

José Manuel García el Sevilla, un histórico narcotraficante de Canarias, declaró este jueves en la Audiencia Provincial de Las Palmas que el dinero que invirtió su familia en propiedades, coches de lujo y caballos de pura raza no procedía del tráfico de cocaína en el que participaba desde los años 90, sino de una «fructífera» empresa de autolavado asentada en Las Palmas de Gran Canaria y de un negocio de compraventa de vehículos que importaban desde el extranjero. «Son mis hijos y yo velo por ellos, pero en ningún momento participé económicamente», afirmó durante la última sesión del juicio.

El presunto blanqueo que ha llevado a la Fiscalía a sentar en el banquillo de los acusados a ocho personas derivó de una investigación en 2006 por un posible delito contra la salud pública del que no se encontraron indicios. Sin embargo, el Ministerio Público detectó dos años después que la familia de el Sevilla se pudo beneficiar de las actividades ilícitas que venía desempeñando y que le supusieron tres condenas, tratando de aparentar que los ingresos eran legales. Encontró dichos indicios basándose en el informe de la Agencia Tributaria que refleja que las ganancias declaradas por las dos empresas familiares eran escasas y no justificaban la compra de propiedades, vehículos y animales por un valor total de 1,5 millones.

El sevillano solo aceptó responder a las preguntas de los abogados de las defensas y del tribunal e hizo referencia a una vida dedicada a los negocios que comenzó mucho antes de sus primeras detenciones por narcotráfico. El acusado aseguró que tuvo un taller de carpintería, una empresa de construcción, un camión de transporte y dos lucrativos concesionarios que le reportaron ganancias millonarias. Solo con las ventas de vehículos, de un local y con una indemnización que recibió por un accidente cuenta que ganó 1.175.000 euros.

José Manuel García asegura que administró hasta 1992 una «lucrativa» empresa de autolavado con taller y cafetería en el barrio de Guanarteme de la capital grancanaria, que después pasó a ser gestionada por su mujer y sus hijos. El acusado contó que la entidad llegó a tener hasta 30 y 35 empleados antes de su cierre en 2002.

Su expareja, María Dolores M. M., confirmó que después de la marcha del principal acusado el negocio siguió reportando beneficios, manejado por ella y el encargado. «Todo el que se sentaba en la cafetería decía: esto es una mina de oro. No cabía un coche más y eso que el local tenía bastantes metros cuadrados. Era el sustento que tenía yo, mis hijos y los empleados», afirmó la también encausada.

Ingresos en efectivo

Uno de los hijos del matrimonio, Marcos G. M., matizó que la mayor parte de los ingresos de la empresa llegaban en efectivo, hasta un 90%, y se guardaban en la caja para ingresarse en la cuenta familiar. «Empecé a trabajar desde los 14 años para ayudar a mi madre», incidió. El acusado también explicó que la empresa de compraventa de vehículos recogía los encargos de los clientes y se ocupaba de traer coches desde Alemania, una actividad que les reportaba beneficios mensuales que podían ir desde los 3.000 hasta los 60.000 euros.

Los otros tres hijos de el Sevilla, Aridane, Juan José y Enai G. M., alegaron que también trabajaban en las empresas familiares y, con los beneficios ahorrados, compraron viviendas y algún vehículo, mientras que su hermana afirmó que vivió muchos años en Alemania y «nunca» se enriqueció de las actividades de su hermano. Juan José también quiso matizar que solo nueve de los 26 caballos que encontraron en una finca de Huelva eran suyos, mientras que el resto eran animales que cuidaba para terceras personas.

También declaró Miguel Ángel G. F., un socio del patriarca de la familia que vivía en Bélgica y se dedicaba a ejercer como traductor para las compraventas de coches. El acusado declaró que desconocía la relación de José Manuel García con el narcotráfico y solo compró un vehículo de lujo en Estados Unidos y lo puso a su nombre. Explicó que el motivo por el que lo utilizaba su socio es que era él quien se ocupaba de la venta.

El fiscal se reafirmó en su petición de seis años de prisión con una multa de 4,7 millones para el principal acusado, cuatro años y medio para sus familiares y un año de prisión para su socio e insistió en que en el delito de blanqueo de capitales «basta con que se relacione con una persona que se dedique a una actividad ilícita y no pueda justificar su patrimonio». Las defensas, por su parte, reclamaron la libre absolución de sus clientes.

Leer artículo original: