Así era la banda de la ‘coca a domicilio’: repartos en Uber, trata de personas, blanqueo de capitales……

21 de mayo de 2021- El líder de esta red era considerado el Pablo Escobar de Don Matías, localidad donde su organización captaba a jóvenes para obligarles a traficar.

Su modus operandi, aunque cruel, era sencillo. Captaban a jóvenes de entre 20 y 25 años en Don Matías, una ciudad de Colombia, «con pocos recursos o sin perspectivas de futuro» y a los que les prometían trabajo en España, principalmente relacionado con la hostelería. Si lo rechazaban, «perdían la oportunidad de su vida». Si aceptaban, entraban de facto en una red criminal dedicada a la trata de seres humanos como eje central de su organización.

Los peladitos, que es como se llamaba a estos chavales que traían a Madrid, contraían una deuda con este clan que nunca llegaban a terminar de pagar. Empezaban cobrándoles el billete de avión, el alojamiento y la manutención en la capital, el teléfono móvil… y la única forma que tenían para saldar esas cantidades era traficando para ellos. Pero siempre se les añadían nuevos cargos. Si la Policía les pillaba y perdían cuatro gramos, los tenían que pagar de su bolsillo. Y así siempre. Esclavitud moderna.

Algo a lo que ha puesto fin la Policía Nacional, que ha detenido a 39 integrantes de esta banda (11 están en prisión y, el resto, en libertad con cargos a expensas de lo que disponga la Fiscalía y el Juzgado) en la operación Río Grande, imputándoles pertenencia a organización criminal, delito de trata de seres humanos, delito contra la salud pública y, a la mayoría, delito de blanqueo de capitales.

Tenían distribuidos estratégicamente por la capital varios locales a los que llamaban call center donde los clientes llamaban para hacer su pedido. Los trabajadores lo apuntaban y, con otro teléfono, avisaban a los repartidores para que le entregaran lo antes posible el material al consumidor. Como quien pide cena a domicilio.

REPARTO NOCTURNO EN TAXIS Y UBER

La Policía calcula que existían 20 call center, y en cada uno de ellos entre cinco y 10 repartidores que distribuían 200 gramos a la semana. En total, cerca de 16 kilos de cocaína al mes que se movían en vehículos adquiridos por la organización, principalmente motocicletas, en horario de 10 de la mañana a 23.00 horas. Aunque lo que más sorprendió a los agentes fue la presencia de transportes públicos, sobre todo taxis y uber. ¿El motivo? El estado de alarma. A partir de las 23.00 horas no podía haber nadie por la calle, por lo que seguían funcionando a través de estos automóviles.

Los conductores de los mismos, sin pertenecer directamente a la organización, si formaban parte de ella de forma periférica. Transportaban la droga y obtenían 10 euros por cada servicio. Otras veces, cuando no estaba instaurado el toque de queda, eran los propios peladitos los que tenían que distribuirla, recibiendo llamadas de madrugada para resolver algún pedido.

Cabe destacar que estos muchachos habían entrado en España con un visado de turista que les caducaba a los 90 días, por lo que muchos estaban de manera irregular. De ahí que tuvieran que pagar entre 5.000 y 6.000 euros para contratar un matrimonio con alguien de la organización o externo… Otro motivo más para incrementar la deuda y, por ende, seguir esclavizados.

Entre los detenidos se encontraba el líder de la organización, John Javier B., alias Milagros (52), un varón de perfil bajo que había sido condenado a 10 años de prisión por tráfico de drogas y extremadamente paranoico. Un ejemplo: durante el estado de alarma una patrulla de la Policía, en un control rutinario, le detuvo y le pidió su documentación. Todo en orden. Pero tras dejar atrás a los agentes, tiró por la ventanilla su teléfono móvil y, al día siguiente, se dirigió a un desguace para destruir su coche.

EL PABLO ESCOBAR DE DON MATÍAS

La seguridad por encima de todo. Por ello únicamente hablaba con sus con sus «cuatro o cinco» lugartenientes, quienes a su vez tenían bajo sus órdenes a cerca de una decena de peladitos. La Policía calcula que, en total, llegaron a captar a 100 de estos chavales, aunque muy pocos decidieron colaborar con las autoridades al existir un miedo considerable a que les pasara algo a sus familiares en Colombia si abrían la boca. En Don Matías, el líder de esta organización es una especie de capo. De hecho, le consideran el Pablo Escobar de esta localidad. Posee una gran finca y en los últimos tiempos seguía comprando terrenos aledaños y abundante ganadería.

En los 12 registros practicados por las autoridades se han intervenido más de dos kilos de cocaína, 100.000 euros en efectivo, abundante documentación y libros de contabilidad -que podrían dar lugar a nuevas detenciones-, así como 50 terminales telefónicos, nueve vehículos y numerosas joyas.

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